Muchos ciudadanos argentinos compartimos una historia en común: un porcentaje importante de
nuestros ancestros provienen de otras nacionalidades y han sido audaces inmigrantes que llegaron a la República
Argentina, especialmente desde mediados del siglo XIX y comienzos del XX. En ese período histórico, se sucedieron en el mundo inusitadas reconfiguraciones sociales, económicas y políticas
tras la Revolución Industrial y -en ese contexto internacional-nuestro país planificó una política
migratoria que impactó de manera muy notable en la historia nacional. Hoy recorremos el Hotel de Inmigrantes.

El hotel, un sitio frontera, era el ingreso a una nueva tierra. Desandar los pasos de aquellos recién llegados es una manera de unir tantas historias personales y colectivas que buscaron un destino, una patria, una identidad. El puerto de Buenos Aires era la puerta de entrada para aquellos que cruzaron los mares y se aventuraron en los trasatlánticos.
¿Qué tanto conocemos de esas historias?, ¿cuáles fueron las sendas transitadas por nuestros
ancestros para poder ingresar a la Argentina?, ¿por qué decidieron emigrar de sus tierras?, ¿qué
dificultades o facilidades tuvieron en sus caminos?, ¿cómo era el lugar que los recibía en sus
primeros pasos?. Las preguntas se suceden y multiplican como espejos que devuelven la identidad.
¿Se encuentra aquí alguna foto que complete el rompecabezas familiar, ese dato que ansía ser develado?

¿Qué fue y qué es hoy el Hotel de Inmigrantes?
El Hotel de Inmigrantes fue un enorme edificio que funcionó como tal entre 1911 y 1953 en la
zona del puerto de Buenos Aires, donde se recibía, alojaba transitoriamente y ubicaba laboralmente a los miles de inmigrantes que llegaban al país desde Europa, Asia y África de manera masiva en el siglo XIX. Este complejo de pabellones fue construido en 1906 para que se alojaran durante los primeros días los pasajeros inmigrantes que buscaban abrir nuevos caminos en esta región del continente.

En la actualidad, el edificio alberga al Museo de la Inmigración ( 1974 ) y el Centro de Arte Contemporáneo ( 2012 ) ( Museo de la Universidad Nacional de Tres de Febrero – MUNTREF ). Los contenidos son abiertos, la visita es una experiencia -entre otras posibles- ya que «la propuesta está pensada desde la diversidad de miradas y multiplicidad de sentidos, con la creencia de que los procesos migratorios no son sólo parte del pasado están vivos y son parte de la experiencia vital contemporánea». Es sin duda una gran intervención cultural y artística.
Nuestra guía, Rita Arias, nos advierte de prestar atención a las miradas impresas en los azulejos de las escaleras, hace referencia a la emblemática intervención urbana de la artista argentina Graciela Sacco, donde centenares de ojos se asoman, observan al visitante, interpelan al transeúnte sobre la memoria y su vigilancia.


Antes de embarcarse para América, los aspirantes debían presentar formularios y trámites burocráticos, algunos con filtros o sesgos que suenan discriminatorios: certificado de buena conducta, de salud y de no haber ejercido la mendicidad, pasaporte visado por el consulado argentino y…poder comprar un pasaje…


Las empresas navieras ofrecían diferentes comodidades y servicios con lapsos de tiempo entre 17 a 20 dias para la trayectoria. En general, eran espacios reducidos, de cuestionable condición de limpieza y precariedad en todos los sentidos.


El recorrido comienza en una muestra permanente «para todos los hombres del mundo». En ese tramo se recrea el viaje con cientos de fotos que interpelan, con miradas de pasajeros que buscan ser encontrados entre semejante caudal de documentos…Una maqueta del trasatlántico simboliza el cruce de océanos con la frase repetida por todos: «venían a hacerse la América». Y una valija, en donde la vida era transportada.


Al llegar al puerto de Buenos Aires, otro aire ya les daba la bienvenida. El Hotel de Inmigrantes estaba planificado según distintas áreas: desembarco, colocación, administración, atención médica, servicios, alojamiento y traslado de las personas. Un lugar donde dormir, comer, aprender, un banco para cambiar moneda, un correo para enviar cartas a los que habían dejado atrás. La Constitución Nacional así lo preveía.

Los primeros pasos en este lugar eran una estadía de características masivas, pabellones compartidos, literas en largas filas con capacidad hasta 250 personas por piso -con cuatro pisos- con una estancia entre 5 a 7 jornadas. Los hombres debían desayunar primero y salir a buscar trabajo mientras que las mujeres y niños podían esperar en lugares compartidos, acceder a cursos de oficios necesarios para los trabajos de la época o ser atendidos en el hospital preparado para aquellos cuya salud presentaba problemas. Podían albergar casi 3000 personas simultáneamente.


El modelo económico agro exportador necesitaba manos que trabajaran. La política de Estado fue justamente salir al mundo e invitar a los extranjeros a radicarse, progresar en la fértil pampa argentina, educarse en la escuela pública y aportar los conocimientos de sus culturas, facilitando la libre integración, la inserción en el proceso para el incremento de mano de obra en un país que se estaba conformando. Las redes de sociabilidad se expandieron entre cada grupo inmigrante, los que llegaban y prosperaban escribían a otros y se formaban barrios, colonias con idiomas de colectividades de todas partes del mundo.

Caminar por el museo es desafiar un laberinto multilínguistico, es un mosaico de fotografías que dialogan entre sí, entre miles de extraños en convivencia, que se preguntaban tantas cosas, se contaban historias, se miraban de reojo, se enamoraban a primera vista y se casaban, se ayudaban y colaboraban mutuamente mientras sus corazones, en definitiva, reían esperanzas.




Entre estas blancas y altas paredes, los grandes ventanales iluminan desde el horizonte del mar. La migración se presenta en cada etapa: el viaje, la llegada, la inserción y el legado, con infinitos registros de pasajeros que quedaron como huella antepasada y narrativa de continuidad hacia el presente: memoria, legado dinámico, entremezclado, resignificado. Es la historia de un país, de muchas historias personales y colectivas, propias y ajenas, de otros, de nosotros. Toda la diversidad cultural en un pasaje, con el sueño de paz, pan y trabajo.
Caminar este museo es iniciar un viaje, visitar sus salas es navegar creativamente por los recuerdos rescatando los relatos verdaderos o recreados, se trata de desembarcar en las orillas y sentarse en los muelles, abrir puertas y resignificar nuevos destinos.

Agradecemos a la guía Rita Arias por la info, las fotos y el certificado de migración de un antepasado.
La bases de datos está abierta a todas las búsquedas, investigaciones presenciales u on-line, de acceso libre y gratuito.
Datos útiles viajeros:
Dirección: Av. Antártida Argentina 1355 . Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Zona de Puerto Madero. República Argentina. Ingreso principal por el Apostadero Naval.
Consultá por visitas guiadas Interactivas. #MUNTREF #UNTREF #HoteldeInmigrantes
Correo electrónico: muntrefmi@untref.edu.ar
Teléfono: +54 (11) 48930322
MUNTREF ( MUSEOS DE LA UNIVERSIDAD TRES DE FEBRERO )


















