La ropa blanca que se utiliza en el servicio de hotelería es un aspecto primordial a tener en cuenta para diferenciarse en el amplio mercado de la oferta de hospedaje. ¿Cuál es la clave?: saber elegirla y luego cuidarla para que siempre luzca radiante e impactante a primera vista.

SABER ELEGIR:
Elegir sábanas, toallas y toallones de color blanco es en principio un detalle estético pero también se traduce en un stándar – lo óptimo- por varias razones lógicas: limpieza profunda, versatilidad y fácil combinación de estilos y colores -aunque requiere mayores cuidados- ésto se traslada al mantenimiento en calidad y confort sensorial.
El blanco es simbología de higiene, ya sea que su material sea algodón 100% ( lo más usado en sábanas y toallas por su suavidad, frescura y capacidad de absorción ), algodón orgánico ( hechas con fibras cultivadas sin pesticidas ni químicos ), el polialgodón ( una mezcla de algodón y poliéster con menor planchado, más prácticas por menos arrugas pero menor calidad ) o la microfibra ( de menor precio, ideal para protectores por ser livianas y de fácil lavado, más calurosas, menos duraderas, forman «bolitas» ).
Si buscamos alta gama, son las que usan fibras naturales puras:
- Algodón Egipcio: Fibras muy largas que dan máxima suavidad y resistencia.
- Algodón Pima: Algodón suave de muy alta calidad.
- Lino: Tela fresca, natural y muy duradera para climas cálidos.
Claves de calidad: el tejido natural que evita el poliester y la cantidad o nivel de hilos:
Más de 500 hilos: Rango de lujo, ofrecen máxima opulencia y un tejido pesado, aunque pueden perder algo de frescura y ventilación.
300 a 400 hilos: Alta calidad, se sienten mucho más suaves, sedosas y densas, ideales para un descanso superior.
180 a 200 hilos: El rango clásico de percal, brindan un gran balance de suavidad, frescura y durabilidad para el hogar.
144 hilos: Calidad estándar y funcional, son resistentes, económicas y de fácil lavado, comunes en mezclas de algodón y poliéster.
A no confundirse: el algodón es la materia prima ( la fibra natural ) y el percal es la técnica o tipo de tejido plano con el que se cruzan los hilos. Por lo tanto, el percal suele estar hecho de algodón (100% o mezclado), pero con un entramado específico y más denso.
A la hora de comprar la ropa blanca, con seguridad el algodón 100 % dá una sensación de frescura y suave al tacto, transpirable, absorbe la humedad y además es suave con la piel. Sin embrago, estas condiciones dependen del tipo de algodón, teniendo en cuenta lo larga de su fibra, el origen, el número de hijos y los certificados que garanticen su calidad y producción respetable con el medio ambiente. El algodón de fibra larga y extralarga también resiste la formación de bolitas (mota) y no atrae la pelusa. También son el material más natural y fresco que podrás encontrar. Algunas de los contras en relación a la ropa blanca de algodón es que se arruga más que las telas sintéticas y más que algunas otras fibras naturales. Las sábanas de algodón más caras y las que tienen un mayor número de hilos tienden a durar más que las opciones económicas.
En cuanto al algodón orgánico, se cultiva sin el uso de pesticidas sintéticos, fertilizantes o organismos genéticamente modificados (GMO). Los agricultores usan métodos naturales para cultivar el algodón, significa que el algodón es más amigable con el medio ambiente y mejor para el suelo. Es un producto dotado de suavidad porque las fibras a menudo son más largas y finas que las fibras de algodón convencionales. Las fibras de algodón orgánicas son más fuertes y más resistentes que las fibras de algodón convencionales, por supuesto a mayor precio que la anterior.
SABER CUIDAR:
Importancia de un buen lavado:
- Usar agua caliente (60ºC-90ºC) para eliminar bacterias y grasa.
- Sustituir el cloro por percarbonato de sodio para blanquear sin romper las fibras.
El percarbonato de sodio permite blanquear, quitar manchas difíciles (como vino, café, sangre o sudor) y desinfectar sin usar cloro. Revive prendas blancas o de color que se pusieron amarillas o grises. Remueve suciedad orgánica en ropa, manteles y trapos de cocina. Sirve para desinfectar pisos, quitar hongos de las juntas de los cerámicos y limpiar la grasa del horno.
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¿Cómo se utiliza?
- En el lavado: Agregar una o dos cucharadas soperas junto con el jabón para ropa, directo en el tambor de la lavadora.
- En remojo: Disolver dos cucharadas en un balde con agua caliente, sumergir la ropa manchada durante una o dos horas antes de lavar como siempre.
Precauciones
- No usar en prendas delicadas como lana o seda.
- Usar agua tibia o caliente para que el producto se active de forma correcta.
- Añadir vinagre blanco en el enjuague para suavizar de forma natural.
- No usar suavizante en las toallas para cuidar su capacidad de absorción.
- No sobrecargar la lavadora para asegurar un buen lavado y enjuague.
Errores comunes a evitar
- Mezclar prendas blancas con ropa de color.
- Abusar del cloro en cada ciclo de lavado.
- Guardar textiles húmedos o mal ventilados.
- Lavar todo tipo de fibras textiles juntas.
- Al jabón líquido, agregarle 1/4 taza de percarbonato.
- Si hay manchas, agregar 1/4 de taza de agua oxigenada de 20 o 30 volúmenes. Lavar siempre a 40º grados.
Obviamente, más allá del material, la calidad, marca o precio, el mantenimiento para una buena presentación de la ropa blanca depende los cuidados en las fases de lavado, secado , planchado y control de stock. Los textiles de la hotelería no deben ser sometidos a productos de limpieza agresivos que desgasten la fibra, sino que la elección de los líquidos y detergentes deben ser específicos para este tipo de ropa de uso constante y rotativo. En cuanto a la utilización del secarropas, se debe ajustar adecuadamente la temperatura para evitar encogimientos y por último, el planchado y guardado debe evitar que la ropa quede con humedad o perfumes para evitar manchas que se volverán difíciles de remover.



















