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Posta Los Hornillos. Jujuy

Foto: Ana Claudia Simes

La historia entre los muros.

Estoy en una posta de viajeros de la época colonial, construida en 1772. Se trata de la antigua ruta hacia el Alto Perú, por el paso de la Quebrada de Humahuaca, Provincia de Jujuy, en el norte argentino.  Con sólo pensar que el General Belgrano estuvo descansando entre estos muros, tras vencer en varias batallas a los españoles,  siento que aquí puedo adueñarme del paso del tiempo y de la historia nacional.

La Posta de los Hornillos se encuentra a una distancia de 73 km de San Salvador de Jujuy, la capital de la provincia. En sus comienzos fue un casco de cultivo de la familia Alvarez Prado. Es un sitio histórico que servía de lugar de descanso y paso obligado para los que iban de Potosí a Buenos aires durante la época del Virreinato del Rio de la Plata. También fue Cuartel del Ejército del Norte poco después de la Revolución de 1810.

Es uno de los llamados tampus o tamberías, donde los viajeros de entonces y las tropas encontraban albergues y provisiones. De esta manera los chasquis o encargados de los mensajes imperiales conseguían recorrer grandes distancias por interminables y agotadoras jornadas. Viajar era una aventura para pocos.

A partir del año 1772 la casa comenzó a funcionar como posta cuando llegó desde Madrid el Visitador Alonso Carrió de la Vandera, un alto funcionario, escritor, comerciante, viajero y cronista de Indias. La crónica relata que partió desde Buenos Aires creando postas hacia el norte hasta llegar a Lima-Perú. Ese trayecto era en aquella época el denominado Camino Real que unía los Virreinatos del Río de la Plata con el del Perú.

«La Posta de Hornillos fue una de las diez que se encontraban en la provincia de Jujuy y la única que aún se conserva en muy buen estado. ( El Camino Real contaba con  172 postas )», nos explica el guía de tonada norteña y tranquilidad propia de la gente del interior del país.

Hoy esta posta es uno de los Museos más atractivos de la provincia. En la sala de armas existen elementos que son de otras regiones como de las Yungas, de los Valles, de la Puna y de la Quebrada. Fue inaugurado el 3 de diciembre de 1979. En el año 1959 fue declarada Monumento Histórico Provincial y en el 2002 Lugar Histórico Nacional.

Foto: Ana Claudia Simes

Voy de una sala a la otra. El sitio consta de 15 salas de exposición con cuatro patios. El silbido del viento acompaña la visita, más que atrapante por sus datos y elementos resguardados como tesoros y patrimonio cultural e histórico de la región. Se expone cómo funcionaban las postas, el origen de las mismas, una habitación como dormitorio ambientado con camas con catre de tiento, en donde se encuentra también una cama antigua donde descansó el General Manuel Belgrano en la época de la guerra por la Independencia.

Otros personajes históricos que por aquí se alojaron: Juan José Castelli, José María Paz, Martín Miguel de Güemes, entre otros, todos ellos, en defensa del territorio ante las constantes invasiones realistas provenientes del Alto Perú, punto neurálgico del poderío español.

Los muros son anchos, los dinteles son bajos sobre puertas estrechas. La madera es la protagonista de los ambientes, tales como el comedor con muebles originarios del siglo XVIII, una cocina ambientada con utensilios típicos, como ollas y tinajas de barro cocido, varios morteros que servían para la molienda de los granos, el patio de las caballerizas con corrales, palenques, puesto de vigilancia, calabozos y monturero.

Fotos: Ana Claudia Simes

Existe además una Sala de Armas que abarca los períodos Paleolítico, Pre-hispánico, la época de la conquista y de las Guerras de la Independencia y entre unitarios y federales. Allí se pueden encontrar muestras de hachas, boleadoras, puntas de flecha de diversos sitios de la provincia, bayonetas, sables, fusiles y escopetas. En esta sala también queda expuesta parte de la historia de la casa y su funcionamiento, reflejado a través del testimonio escrito enmarcado en fotocopias de cartas que mencionan a la Posta de Hornillos.

¡La diligencia, qué atractiva y señorial, con su tapizado rojo tan conservado! Forma parte de los medios de transporte de la época colonial, por la ruta de postas. También encontramos una carreta y algunos ejes de madera. De esas carretas tiradas por bueyes cuyos pasos, cerrando los ojos, aún se hacen escuchar.

La historia argentina se revive en estas paredes y se resguarda del tiempo en estos viejos arcones, está marcada en cada puerta, signada por cruentas batallas, sitios de defensa y de refugio para los héroes, los valientes de la Patria que signaron el destino de la Nación. Las luchas históricas pasaron por estas rutas y se resisten a doblegarse frente al paso de los siglos y las faltas de memoria que debilitan el acervo cultural.

Dejamos el museo, volvemos a la ruta, seguimos el camino de regreso rumbo a Córdoba, con la emoción de estar transitando por las antiguas huellas del Camino Real.

Foto: Ana Claudia Simes

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