
La ciencia afirma que es anormal la taza en la que están retrocediendo los glaciares en todo el planeta. Además, explica por qué es posible que en unos años -más presente que futuro- no sólo nos quedemos sin poder visitar los glaciares, sino que suframos inundaciones y catástrofes. Es el cambio climático. Los glaciólogos la tienen clara y por eso nos invitan a repasar la importancia del Campo de Hielo Patagónico Sur.

Previo a la visita del Parque Nacional los Glaciares, visitamos un centro de interpretación y divulgación del Hielo Patagónico y sus glaciares ubicado a pocos kilómetros de El Calafate, Patagonia Argentina, Glaciarum.

Es -a mi criterio- una visita obligada antes de recorrer el circuito de los grandes hielos. Es un moderno centro de investigación y labor científica que incentiva el cuidado del medio ambiente y donde tienen claro que los glaciares del sur ofrecen beneficios en la disponibilidad y calidad de agua e influyen de modo determinante en el nivel del mar a escala global. Cuando los glaciares se derriten como se están derritiendo ahora, el nivel del mar aumenta en las costas.

Una guía nos explica frente a una gigantografía que estamos en una zona donde los vientos llegan desde el Océano Pacífico cargados de humedad, chocan con la cordillera de los Andes y depositan esa humedad en forma de nieve que se compacta y se convierte en hielo glaciar. Todo glaciar es hielo en movimiento.

Ingresamos por un pasillo oscuro, donde el sonido del agua de deshielo que gotea nos envuelve los sentidos, cautiva nuestro pasos. En los paneles se describen la formación del hielo, la historia de exploradores y científicos, ilustradas por imágenes, mapas, exposiciones de importantes fotógrafos argentinos y extranjeros. En interactivas pantallas se puede visualizar, por ejemplo, el retroceso del glaciar Upsala.


El Campo de Hielo Patagónico Sur es la reserva de agua dulce más grande del Hemisferio Sur, después de la Antártida. Tiene más de 300 glaciares. Me animo a afirmar entonces que llegamos a un lugar sagrado. Es un templo de la naturaleza donde el equilibrio es fundamental para el mundo y sus habitantes.

De pronto, nos cruzamos con el viviente homenaje a Francisco Pascasio Moreno, el ángel guardián del Glaciar Perito Moreno, gran custodio de su historia.

El final del recorrido termina en un túnel que nos invita a reflexionar sobe nuestros comportamientos en cuanto al cuidado del planeta. Despierta sensaciones a través de un impactante sistema de proyecciones simultáneas. Nos obliga a estremecernos, nos pone en alerta roja.

Conmueve sentirse apelado por tanto daño humano sobre la tierra. Es la realidad la que se impone. No es relato o narrativa distópica o tapas de diarios alarmistas. Es el hielo que se retrae y nos avisa, se desprende y nos enfrenta que masas de agua sin contención.

«…el planeta se ha vuelto pequeño, todo lo que nos sorprendió durante siglos hoy nos parece insuficiente, ni los océanos son tan inmensos, ni las praderas tan extensas ni los glaciares eternos, ni las selvas impenetrables, ni la capa de ozono invulnerable y la Tierra, el reino de la vida…la cuenta regresiva ha comenzado…», así el túnel nos despide con este mensaje fulminante, un reloj que titubea, pierde estabilidad y su ritmo se vuelve en cámara lenta.

Los gigantes de hielo y su desarrollo magestuoso impactan directamente sobre este endeble planeta. Cuando el calor quema, el hielo cruje y el horizonte se vuelve inundación sin paredón que contenga.


Fotos: Ana Claudia Simes

















